Salíamos un sábado por la mañana temprano con dirección la estación de tren, destino: Edimburgo. Al principio fuimos a la Central Station, y allí nos informaron que debíamos dirigirnos a Queen Street Station.

El billete lo compramos en grupos de 4, así que nos salió 5.70 libras cada uno.

Y llegábamos a la estación Edimburgh Waverley.



Nos encontrábamos en la zona metropolitana, así que fuimos buscando la zona medieval, donde nos habían comentado que hacían tours en español a un precio asequible por la zona, y donde se estaban desarrollando todas las actuaciones del festival "Edimburgh Festival Fringe".






Se notaba en cambio de arquitectura, pero sobre todo cuál era la parte turística.





Caminar entre la multitud era todo un reto, y era curioso ver a tanta gente junta, aunque de lejos, no ser uno de ellos. Cuando fuimos a comer nos sentamos enfrente de un cruce de la zona metropolitana, y cada vez que el semáforo para peatones cambiaba, se movía de un lado a otro un número increíble de gente, y así cerca de una hora, sin reducir la masa, porque era eso lo que pasaba, una masa de gente.




En la calle principal del festival había varios grupos teatrales que hacían propaganda a sus actos, así como actuaciones ambulantes, que por la tarde al terminar el día disfrutaríamos antes de volver a Glasgow. Poco después encontramos a nuestra guía, quien nos llevó por la ciudad y nos explicó varios datos curiosos.

En este lugar fue donde se creó el botellón, tan popularmente conocido. Fue Carlos II, quien lo hizo para que el pueblo lo quisiese como rey: llenó este lugar (no recuerdo cómo se llamaba) de vino, y por sus cañerías bajaba. El pueblo lo bebía como agua. A la mañana siguiente la resaca fue horrible, por supuesto, así que acusaron al rey de haberlos envenenado, con lo que se ganó el odio de sus súbditos.



En esta plaza de aparcamiento se encuentra la tumba de John Knox, quien introdujo el Protestantismo en Escocia.



La historia de este corazón lamentablemente no la recuerdo muy bien, pero lo que sí es que si escupes en él, volverás a Edimburgo. Servidora escupió 



Para los fanáticos de Harry Potter ahí va el dato: en esta cafetería J.K. Rowling comenzó a escribir la famosa serie literaria, inspirada por un colegio que se encuentra al lado del cementerio. Este, su centro, es el que se describe en el libro, el Hogwarts original, y donde sus estudiantes llevan capa, tal y como vemos en la película. De este mismo cementerio la autora sacó los nombres de muchos de sus protagonistas, como el que vemos ahí, el apellido McGonagall.

Esta zona del cementerio está cerrada al público desde 1998, donde hubo un suceso con el conocido ahora como Poltergeist McKenzie. Por la noche había un tour donde explicaban todo esto, pero terminaba justo en la salida del último tren de vuelta, así que no lo pudimos hacer.


Otro dato importante de la ciudad en Bobby, un perro de un policía, el cual murió. Bobby se quedó esperando la vuelta de su amo en el último lugar en el que lo vio, y tras años finalmente murió. La gente allí lo quería mucho y decidieron enterrarlo junto a su amo, pero las layes no permiten enterrar animales con personas, por lo que lo enterraron a la entrada del recinto del cementerio, donde no se considera cementerio. "Que su lealtad y devoción sea una lesión para todos nosotros."


A la salida del cementerio hay un pub con el nombre de Bobby, y una estatua en su honor.




A continuación nos encontramos en Grassmarket, donde antiguamente se realizaban las ejecuciones. En su plaza suele haber un mercadillo, y vemos el pub The Last Drop y Maggie Dickson's. El primero se llama así debido al último deseo de los condenados antes de ser ahorcados: la última copa de whisky (que no whiskey, que ese no es escocés). El segundo pub tiene más historia, pero yo no voy a ser capaz de contarla con exactitud, así que os dejo este enlace donde sí que la cuentan con más detalle.






Llegábamos a las afueras del Edimburgh Castle, al que por cierto no entramos. Allí hicimos una parada, donde nos desvelaron la gran duda: efectivamente, debajo de las Kilts los hombres no llevan absolutamente nada. La cartera que se ponen en la cintura es para evitar que el viento les levante la falda escocesa. Allí también nos contaron la leyenda de Robert Bruce, que luchaba contra los ingleses, y quien según la Wikipedia:
"Tras sufrir una derrota militar, fue expulsado de Escocia y declarado como fuera de la ley. Mientras se ocultaba en el fondo de una cueva y meditaba en la posibilidad de abandonar la lucha, Bruce, según afirma la leyenda, parece ser que vio cómo una minúscula araña intentaba tejer una telaraña en un hueco demasiado grande para ella. Mientras lo contemplaba, Robert Bruce pensó en lo estúpida que era la araña, hasta que se dio cuenta de que la araña había conseguido tejer la tela. Bruce consideró lo que había presenciado como una lección de que él también debía perseverar en sus intentos a pesar de que las circunstancias parecían no aconsejarlo."



Por último visitamos llegamos al Museo de los Escritores, al que no entramos porque nos fuimos a recorrer la ciudad. También nos contaron el origen de la palabra "shit faced", o borracho perdido. Por aquellas épocas, las heces se tiraban por la ventana a la calle, y ésto se solía hacer a altas horas de la noche y gritando para avisar de que se estaba haciendo. A esas mismas horas salían los hombres de los pubs, borrachos como cubas, y se iban tambaleando por las calles. Obviamente en su estado les era imposible esquivar los cargamentos, y cuando la gente gritaba, ellos miraban hacia arriba, así que les caía la shit en la face. También la historia de la Piedra del Destino o de Scone, que según dice la leyenda, tras su robo los estudiantes escondieron la original en las Highlands, y devolvieron una falsa.







Tras terminar el tour fuimos a comer y dar un paseo por la ciudad. Nuestra intención era ir al Museo de Edimburgo, pero para cuando llegamos ya estaban cerrando. Suerte que mis primas y yo volvimos con mi madre, y pudimos entrar, pero eso será más adelante. En su lugar nos fuimos a disfrutar de las actuaciones de la calle principal del festival, que rebosaba de arte por doquier.

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