O Lago Lomond, como lo queráis llamar, es otro de los  tantos lagos de Escocia. Fuimos hacia allí en tren, y si mal no recuerdo no tardamos más de una hora desde Queen Street. Hicimos un tour en barco por el lago de una hora, y de ahí sólo recuerdo el frío que hacía, qué raro, ¿no?

A un par de metros del barco en el que haríamos el tour del lago había unos cuantos patos, y como teníamos tiempo nos pusimos a mirarlos un rato.

La visita la podías hacer desde el interior del barco, donde hacía calor; o desde arriba, donde te congelabas de pies a cabeza, pero disfrutabas la brisa del lago y tomabas mejores fotos. Obviamente un poco de frío no iba a hacer que cambiase fotos por comodidad, aunque debo confesar que al final del tour no pensaba lo mismo.

Aquí podéis ver cómo, en apenas unos metros, cambia radicalmente el tiempo.

En mitad del lago había pequeñas islas habitadas.

Y así terminaba el tour. Debo reconocer que cada vez que miraba al agua tenía que recordarme que no estaba en el mar, sino en un lago. Es bastante difícil cuando siempre que viajas en barco es a través de un mar u océano, ¿cierto? Este día también recuerdo que mi prima dijo: "En tan sólo tres semanas hemos conseguido viajar en todos los medios de transporte: avión, tren y barco". Y sí, fue curioso pensarlo.

Había comentado en el post anterior que me quedaban tres más por publicar, pero en realidad eran cuatro. Ahora sí que quedan tres, pero el último es muy corto, con lo que seguramente lo publique minutos después que el penúltimo. Y ya no me voy más por las ramas, ¡sólo tres más entre hoy y mañana!