El viernes pasado mi prima, su novio, unos cuantos amigos más y yo estuvimos corriendo para comprar la comida y demás utensilios que nos hicieran falta para irnos de acampada a la playa; la verdad es que fue una decisión de última hora, y por eso las carreras.
Fuimos a la playa de Abades, en el sur, y no nos podemos quejar absolutamente de nada, excepto de que la primera noche un perro nos robó toda la chacina que teníamos...![]()
Salimos el sábado por la mañana a coger el tranvía, donde nos encontramos con uno de los chicos; nos bajamos en Taco, donde nos estaba esperando el novio de mi prima para ir a la casa de otro de los chicos donde también estaba su novia.
Costó un poco llegar, pues la maleta pesaba bastante, y, por si fuera poco, para poder llevar la comida tuvimos que llevar ¡dos carros de la compra que pesaban un montón!![]()
Menos mal que nos llevaron hasta allí en coche, porque quien nos hubiera visto a nosotros con los dos carritos súper pesados, las mochilas idem de idem, cargándolo todo en la maleta de la guagua, y luego tardando 2 horas para bajarlo todo...
El caso es que cuando llegamos allí, nos pusimos a montar las casetas, y cuando todo estuvo listo ¡al agua patos! Hacía muchísimo calor, y el sol dejo huella en nosotros, pues volvimos negros y agotados.
Me olvidé de tomar fotos a toda la comida, pero aquí cuento lo que comimos por orden de aparición en la acampada:
-Sandwiches de atún con queso y de paté con queso; algunos comieron el típico de jamón con queso.
-Perritos calientes, y como no compramos suficiente pan, aprovechamos el de sandwich...
-Jugo con galletas; otros prefirieron leche.
-Espaguetis con tomate frito, cebolla y jamón enlatado (aquí hay unas fotos)
-Arepas, y en la mesa pusimos varias cosas para rellenarlas (ahora cuento por qué digo mesa)
-Arroz con salchicas, papas fritas y algunas arepas que sobraron de la noche anterior.
Estuvimos el sábado todo el día en la playa, y a eso de las 7 de la tarde, la gente empezó a irse, así que la playa quedó toda para nosotros; era bastante agradable el que no hubiese nadie, porque no estábamos todo el rato pendientes de si alguien se metía a las casetas. En realidad había algunas personas más acampadas un poco más lejos de nosotros, pero casi no salían, así que la playa era nuestra.
Nos fuimos a acostar un pelín tarde, porque nos quedamos por allí un rato charlando y eso, y al rato se escuchó el gruñido de un perro muy cerca. Los que nos despertamos estábamos un pelín asustados, porque nos daba cosa que al perro le diese por tirarse hacia las casetas o algo, y estuvo rondando por allí mucho rato, pero yo al final me dormí.
Fue por la mañana que nos dimos cuanta que el dichoso perro se había llevado toda la chacina, un paquete nuevo de queso, uno nuevo de jamón, otro empezado, y el salami. En ese momento queríamos matarlo, pues era nuestro desayuno, pero al final desayunamos galletas.
El domingo fue lo mismo, pero esta vez hizo el doble de calor, así que yo ya estaba bastante harta, y después de comer y darme un chapuzón me acosté en la caseta; aunque hacía calor me protegía del sol, así que aguanté hasta que mi prima fue a comprar helados, y nos reunimos todos en la caseta más grande a charlar.
En una pequeña montaña que quedaba detrás de nosotros había una especie de casas abandonadas, que según nos contaron, era donde en la época de la Lepra metían a los leprosos, así que era como una escena de una película de terror.
Para rematar, los tres chicos decidieron ir a echarles un vistazo, y estaba empezando a oscurecer, así que les dijimos que no tardaran tanto.
Nos saludaron desde allí, pero después de eso estuvieron un rato sin aparecer, así que decidimos ir a buscarlos, porque encima nos habían dejado sin ninguna linterna; aquello me recordaba cada vez más a una peli de terror.
Cuando estábamos llegando,ellos fueron hacia las casetas, así que decidimos gastarles una broma, y nos escondimos detrás de unos matorrales. Después bajamos y nos acostamos en la arena boca abajo, tapadas con unas mantas, y nos fuimos arrastrando hasta el final de la playa, en plan militar, y luego fuimos corriendo hacia las casetas.
Los chicos se enfadaron, naturalmente, porque, además de no contestar cuando noa llamaban, les mandamos un mensaje que ponía "Ayuda, estamos en las casas". La verdad que nos pasamos un poco, pero al final todos lo arreglamos.
En cuanto se aclaró todo, nos pusimos a recoger la ropa y las casetas, pues la tía de uno de los chicos tenía una casa allí, y como se fue, decidimos ir a quedarnos allí sin que ella lo supiera, pues el chico tenía llaves.
Fue muy reconfortante el poder tomar una ducha, secarnos con toallas limpias, pues las que teníamos estaban llenas de arena, cenar en una mesa, y dormir en una cama, además de poder ver la tele![]()
Las camas eran tan cómodas, que el lunes en vez de desayunar, almorzamos de una vez, pues nos levantamos tarde; luego nos pusimos a recoger todo, y a esperar, pues nos iba a recoger una prima de uno de los chicos.
Así situamos las casetas; la pequeña de la derecha, la de color verde, era la mía, y en la grande, donde está uno de los carros, dejamos toda la comida. Por cierto, el otro carro murió en la batalla, se le rompió el soporte de delante del peso![]()
Y así quedó por dentro.
La playa de día.
La gente comienza a irse...
Y así queda, toda para nosotros.
Aunque algunos se quedan un rato más para pescar con calma.
Sospechamos que de esta casa proviene el perro que nos robó la chacina...
Estas son las casas de los leprosos, ¿a que dan miedo? Pues imaginaos de noche...![]()
Esto es lo primero que ví cuando me levanté el domingo, y como se puede ver, el mar no se veía desde ese punto de vista.
El papel multiusos.
Esta piedra era bastante curiosa, pues tenía forma de cerebro, y por su superficie, parecía un cerebro disecado.
Bueno y eso fue todo; no son muchas fotos, pues la cámara la saqué poco, pues se me llenaba de arena, y aparte era en lo último que pensaba en aquellos momentos...
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