Ya que estamos a horas de decir adiós al 2010 y hola al 2011, y que no tengo mucho sueño, aprovecho para poner aquí un par de reflexiones de este año![]()
Creo que si tengo quejas serias de este año, puedo contarlas con los dedos de una sola mano, pero ahora mismo no se me viene a la cabeza ninguna. No puedo asegurar que haya sido el mejor, pero por lo menos sí uno de ellos, pues han pasado muchas cosas; no sé si fue por romper con la tradición de las uvas, o porque simplemente tenía que ser un buen año, pero desde el día 1 de enero no han hecho más que pasarme cosas buenas.
Quizás no recordéis lo desastroso que fue mi comienzo en la Universidad, con la Tuna interrumpiendo en clase y arruinando una explicación (probablemente no muy buena) que sería fundamental para la asignatura de Diseño Lógico, conmigo tomándome las asignaturas demasiado light, y pasando bastante de todo. En fin, que de ese comienzo lo único bueno que saqué fue un par de amistades muy buenas que aún continúan, pero nada más. Cuando llegó enero, todo cambió.
Llegaban los exámenes, y con ellos un pequeño grupo que nos juntamos para estudiar determinadas asignaturas, y que me ayudaron a ver que había luz al final del túnel. Lástima que a la primera no fue la vencida en esas asignaturas, pero aún quedaba tiempo para salir de ellas. He de reconocer que de Álgebra no toqué ni un solo apunte para esas fechas, ya que me daba bastante pereza, y la mayoría de las cosas no las entendía ni me molesté por entenderlas.
Comenzó el segundo cuatrimestre, y con él hubo un cambio en todos los aspectos: nueva gente en el grupo, con quien anteriormente no había cruzado ni palabra, y de quienes a día de hoy no me separo casi nunca; veía más claras algunas asignaturas nuevas, pero otras no tan claras.
El tiempo avanzaba, y las amistades se iban afianzando, se iba teniendo más confianza, y el ir entendiendo motivaba para estudiar e ir al día. Pero no todo es un camino de rosas, no de todo se iba entendiendo, y como ya comenté hace tiempo, Cálculo se me atravesaría como ninguna otra asignatura.
Cuando llegó junio aprobé las que tenía que aprobar, pero aún me quedaban un par de el primer cuatrimestre, y de Álgebra seguía sin abrir la libreta, así que ya tocaba ir a julio. No recomiendo seguir esta técnica si no se quiere perder el verano, pero a quin no le importe, que lo deje todo para julio, cada uno es libre ![]()
Yo por mi parte hubiese preferido no perderme el verano y haber aprobado todo cuando pude, pero soy de esas personas que lo deja todo para el final. De esas que no se da cuenta de lo que podía haberse ahorrado haciendo las cosas a su tiempo, y no dándoles largas, y de las que hasta que no sienten la presión no se ponen de verdad. Me pasé la mitad de ese mes metida en el TEA estudiando como no lo había hecho en todo el año, y aproveché al máximo unas clases extras que impartió la profesora de Álgebra, y que me ayudaron a resolver bastantes dudas. Con esfuerzo, constancia y ayuda de todas partes (apuntes prestados, ejercicios resueltos, libros de la biblioteca, y explicaciones), saqué todo menos Cálculo, que ya había decidido dejarla para el siguiente año.
Después de eso, de recoger los frutos de mi esfuerzo, de la satisfacción de ver el APTO, surgió la chuletada que hicimos unos cuantos de la clase. Unos días después ya estaba terminando de preparar la maleta para irme a Liverpool. Esas tres semanas allí fueron increíbles, la experiencia de "vivir solo" en otro país, sin preocupaciones ni obligaciones es algo que no se olvida fácilmente, y mucho menos se olvida la compañía, quienes contribuyeron a que el viaje tuviese otro significado.
Al volver recuerdo cómo añoraba el frío liverpooliano, pues aquí hacía un calor insoportable, y siempre he sido más de frío que de calor. A los dos días de estar en casa, me fui a pasar una semana a la Punta del Hidalgo, y allí aproveché para tomar el sol y relajarme en la piscina todo el tiempo que pude, antes de volver a las obligaciones.
Un par de semanas después comenzaron las clases, y con ellas la mentalidad un poco cambiada. Mi propósito era ir al día en todo lo que pudiese, y por sobre todas las cosas, entender a toda costa lo que me decían los cinco que se ponían en la pizarra, aunque lo que soltaran fuesen burradas. Después vino todo el jaleo de los turnos, y un mes después pudimos asentarnos al fin donde nos correspondía, para darnos cuenta que de no ser por dos profesores, habíamos estado mejor en el turno de tarde; pero en fin, lo hecho hecho estaba.
La cosa este año en la Programación fue mucho mejor, pero por parte nuestra, pues si llega a ser por la profesora, ya sabíamos C++ en nivel avanzado y con explicaciones de diez minutos. Sí, esta es una de las profesoras que no nos hizo la vida más fácil precisamente.
Pero bueno, la cosa terminó con prácticas aprobadas, a falta de una de Sistemas Operativos, la cual no tiene fecha de entrega fija, sino según la convocatoria a la que uno se presente, así de fácil es
. Ahora vienen los exámenes, para los cuales ya nos estamos preparando con poco tiempo, pues entre festivo y festivo, las dos semanas de navidad han quedado en unos diez días para preparar cinco asignaturas, 4 de ellas con temario extenso, algunas con uno demasiado extenso diría yo.
Y ese ha sido el resumen del año que considero de los mejores que he tenido. Espero que los siguientes sean iguales, o si no por lo menos la mitad de buenos que éste.
Ya sólo me queda una cosa por decir:
¡¡ FELIZ 2011 !!




